Llamas Infernales

noviembre 16, 2010

-¡Ey!Venid todos – gritó Adler

 

Había 7 personas más en la casa, entre ellas Herbert y su mujer Eloise, Jack todavía no había visto a ninguno de ellos, debido a que estaban haciendo comida para todos.

Herbert salió de la cocina a ver que ocurría

-¡¿Qué pasa?! Hablad más bajo, puede haber sospechas…¡¡¡Jack!!!

-¡¡Herbert!!

-¿Dónde esta Elisa?

-Ha escapado a tiempo, es una historia muy larga…

-Cuentamela, hay tiempo

-Espero que no os importe demasiado, pero, ¿os conoceis? – preguntó Adler

-Elisa es mi sobrina, y la mujer de Jack

-Pues escucha lo que hace Jack en sus ratos libres


Adler se puso a leer en alto otra obra de Jack

 

Liberandonos de las cadenas de la “moral” religiosa

“Caso nº1: Un jefe de la mafia te presta dinero, al cabo de unos meses y tras un retraso sus matones van a tu casa y te piden el dinero.
En caso de la falta del mismo, estos matones te obsequian con el lujo de recibirles en una semana para recoger el dinero o, en caso de no tenerle, partirte la pierna.

Caso nº2: Un ser sobrenatural te da la vida, pero si no haces lo que él(o mejor dicho, los que se lucran a través de su “potencial) te obsequiara con un tour por el paraiso infernal donde podrás ser torturado infinitesimal y temporalmente hablando.

¿Se nota alguna relación?

Si de verdad Dios existe, y ya, casualidad tras casualidad, las religiones monoteístas tienen razón sobre su moral “humana” y su capacidad de extorsión, yo, como ser moral, no quiero intervenir en su maldita creación determinista.

Dejo otra pregunta: Si Dios creó todo, porque el todo no puede nacer de la nada, ¿De dónde cojones nació Dios? ¿De la nada?

Estamos más cerca de la prehistoria de lo que creemos…”

 

-Es muy bueno, Jack, tremendo. Me parece que ya tenemos un nuevo “intelectual” del movimiento contra Wischher…

-Jack, ¿cómo cojones nadie ha leído esto? Es muy bueno, increíble

-Bueno, tampoco es para tanto, es solo mi visión del mundo

-Sigo con otro, es bastante interesante…

Odio

“Retratándonos en un mundo regido por Marcas Comerciales, Bancos….en definitiva, dinero, la vergüenza sale a la luz. Es increíble como puede pasar que nuestras comunicaciones den mayor importancia a una muerte humana en el 1º mundo que a 300000 al día en los países más desfavorecidos, y si, se habla mucho de la identidad humana cuando hay desastres como Haití, pero lo que nadie tiene “cojones” a decir es que muchos no lo hacemos por solidaridad, no lo hacemos porque nos sobre el dinero, no lo hacemos porque, de repente, eso nos de pena, sencillamente lo hacemos porque vivimos con miedo, y inconscientemente pensamos: “Esto nos puede pasar mañana a nosotros”, es el egoísmo puro y duro hasta la saciedad, la muerte del ser humano, el fin de la razón y del espíritu retrospectivo humano.

Yo, como uno más en este mundo, no me considero más ni menos que nadie, lo que si que considero es una cosa: por una razón, por otra, por mi vida, por mi falta de percepción de la realidad(o mi gran percepción, pensarán otros), por mi optimismo inherente en el colectivo y mi odio a lo individual, en definitiva, por lo que sea, yo, desde hace un tiempo, creo que he abierto los ojos, creo que conozco a gente que también los abre, otros a medias, etc…

Esta apertura de visión ha dado lugar a una capacidad impredecible, una capacidad que me está volviendo loco por dentro, que me hace ver lo que el mundo es en realidad. EL MUNDO, LAS SOCIEDADES, TODO ES MENTIRA.

Odio a la sociedad, odio a la mentira, odio el dinero, odio la capacidad impresionante que ejercen ciertos poderes(que no se sabe con que derecho moral deben tener más poder que otro)sobre el resto, odio la falsa democracia existente, la democracia de la pandereta, odio nacer en país en el que hasta yo mismo valoro el tener un puto portátil para escribir esta mierda y que lo lean 10-15 personas mientras un niño en África, India, China o Las Islas Vírgenes no tiene ni siquiera un plato de arroz para llevarse a la boca, odio comprobar que tengo todo y que cada 27 segundos muere un niño en el planeta Tierra, odio ser así, odio a mi mismo ser, odio a las banderas, odio a las luchas creadas por intereses, sencillamente odio.

Hoy, por lo que sea, porque me he levantado con el “pie izquierdo”, porque mi mente ha explotado, porque he visto algo que inconscientemente me ha chocado, mi vida se ha parado ante un semáforo en rojo, y a mi parecer, ese semáforo no avanzará hacia el verde hasta que la identidad colectiva(sin países, ni fronteras imaginarias, ni barreras, ni razas, ni tonterías que lo único que hacen es desmejorar la moral humana) se cruce en su camino.

Hoy, odio al mundo, mañana será otro día.”

8

Jack y Adler consiguieron llegar a la casa.

Fue justo en ese momento cuando Adler se fijó en que Jack llevaba una especie de carpeta en el pecho, Jack le siguió con la mirada

 

-Son escritos, papeles, y obras que he hecho, no les quiero perder- dijo Jack

 

-¿En serio?, dejame leer algo…

 

-No son para tanto…Además, no les he terminado y…

 

-¡Venga ya! Estamos a salvo, aunque sea por un tiempo, dejame leer algo, seguro que son buenos

 

-Esta bien, toma la carpeta

 

 

Dios = chute de heroína

 

La muerte.
La vida.
La vida, o la muerte. Ese sendero pedregoso que poco a poco eleva el elixir hacia el fin. Todo principio tiene fin, y todo fin, ¿tiene un principio? Claro, ese principio, en el útero materno, donde una unión de fluidos da lugar al mundo que existe. El quid de la cuestión reside en el fallo que tenemos al analizar estos dos conceptos. No tenemos que analizar el final, sino el principio. Ese motor inmóvil del que habla Aristóteles, del que yo no personalmente no estoy muy confiado.
La realidad, a mi modo de ver, es un conjunto de hechos que se interrelacionan entre si.
Por ello mismo yo he escrito esto, y usted lo esta leyendo pensando que mi persona está absolutamente como una “puta cabra”, y que no se centra en su realidad.
Pero creo que es mi forma de ser el que hace que me parezca interesante que toda una civilización inteligente hasta cotas insospechables, no se pueda basar en un comienzo establecido, nos basamos en la nada, y en experiencias sensoriales sufridas por otros, es decir, en la confianza, este es un mundo de confianzas.
Intento explicar, que para mí, lo único que nos hace establecernos en nuestra situación actual es un hecho cotidiano y maravilloso, consagrado únicamente por confianza mutua y afección, el acto sexual, la droga más potente del hombre.
Todo hombre o mujer tiene que buscarlo, sea con el polo opuesto o con polos separados, tal vez mi síntesis parezca establecer un rechazo hacia la homosexualidad, pero no es así. Creo que ese gesto es una forma de expresar su “amor” hacia lo que creen, y que de la otra no son capaces de hacerlo. Es la mente lo que evoca su capacidad de creer en ello, y por ello mismo, ese razonamiento me basta para comprenderlo.
Volviendo a lo que quería dilapidar, si, dilapidar, nosotros no estamos aquí por las matemáticas, la geometría o la forma de expresarnos en varios idiomas cada vez más perfeccionados, sencillamente estamos porque nuestra naturaleza ha hecho que un tornado de “orgasmos” haga posible la creación de un semejante capaz de seguir cuando el anterior muera.
Demasiadas teorías, demasiados idiomas, demasiadas formas para expresar lo mismo: no sabemos nada sobre nuestro origen, excepto, únicamente un dato, nacemos de un “orgasmo”, por lo tanto, si yo tuviera una maquina del tiempo, no pensaría absolutamente en otra cosa que no fuera observar ese primer “gran orgasmo creador”.
Tuvo que ser espléndido. Aquel tornado de orgasmos capaz de crear mi vida, la vuestra, la de todos los seres conocidos…
Por ello, sabiendo únicamente que no se nada, ya que parto de una base subjetiva, me baso en que el comienzo de los tiempos nació con una explosión de orgasmos, capaz de matar a todo ser viviente de un ataque de adrenalina, 100000 veces más potente (como poco) que un “chute” de heroína, es decir, la creación se basa en un mega-chute de heroína, y por lo tanto, ese “chute” seguramente es, para los que imponen sus ideas a la sociedad, su Dios.
Dios fue creado por un “chute” de heroína.

 

7

 

Elisa abrió la puerta, un hombre alto y fornido entró súbitamente dirigiendose hacia ella con gestos de silencio

 

-¿Quién eres?-preguntó el hombre a Elisa

 

-Elisa, soy la sobrina de Herbert, el dueño de esta casa, ¿y tu quién coño eres para entrar aquí?

 

-Soy amigo de Herbert, me llamo Frank, estamos todos huyendo de la manifestación, ha habido cargas policiales.

 

-Llevame con él

 

-Hay que esperar, si salimos ahora seguramente la policía o los militares darán con nosotros.

 

Jack se quedó todavía más impresionado. Él siempre había soñado con algo parecido. Pensaba que los hombres debían de ser todos iguales sin excepción alguna, y que el comunismo primitivo no funcionaria nunca, menos aún las ideas reformistas.

Jack miró a Adler.

Increíblemente Jack se puso a hablar en voz alta, a entonar a la gente en contra de Wischher.


-¡Escuchadme todos!- Adler se encontraba impresionado ante la figura de Jack, creía ver a alguien que podía abolir el régimen.- ¿Quién de vosotros apoya realmente a Wischher?- se hizo un breve murmullo – no voy a matar a nadie por contestar, quiero oír vuestras opiniones – explicó Jack, mientras la gente se miraba entre sí aturdida.

-Yo le apoyo – contestó un chico joven de pelo lacio rubio, y con un perfil completamente idealizado para los nazis.

-Muy bien, ahora quisiera que me respondieras ¿por qué?- Jack hablaba en un tono relativamente bajo y muy comprensivo.

-Porque nos dará trabajo y echará a la escoria que sobra del país.- contestó el joven.

Se oyeron unas voces de aprobación, y algunos vítores.

Jack esperó a que acabaran, y entre el murmullo contestó al chico.

 

-¿Quién son la “escoria” del país? – preguntó otra vez al chico.

El chico se mostró algo dubitativo ante la pregunta, tras un paréntesis contestó.

-Los judíos tienen más dinero que nosotros porque nos roban el trabajo y los turcos que llegan y roban aún más puestos de empleo- explicó.

-Eso es mentira, los judíos viven exactamente igual que tú o que cualquier joven, el problema reside, en que lo judíos tienen una gran tradición como buenos estudiantes, y los austriacos no. En cuanto a los turcos, la mayoría de ellos trabajan en lo que los austriacos no quieren, en los peores empleos del país. El problema del anterior gobierno reside en la educación y la dictadura de Wischher quiere quitar el paro de manera rápida, no mediante métodos económicos, ¿sabeis cómo quiere hacerlo?- preguntó Jack.

-No estoy seguro, echando del país a los “desechos” tendremos más empleo.- contestó el chico

Un pequeño gentío aclamó al joven.

 

-No.- contestó Jack.

 

La gente se miraba entre si con gestos de interrogación.

-Lo que quiere hacer Wischher es una gran guerra. ¿Acaso creáis que sus palabras hacia el logro de la grandeza de Austria iban a ser de manera pacifista?- preguntó Jack con ironía.- En Austria ahora mismo hay 5 millones de parados, Wischher enviara 2 a las industrias de armamento y a los otros 3 al ejército.- contestó Jack

El discurso de Jack iba de menos a más y atraía cada vez a más y más número de gente. A Jack se le hinchaban las venas del cuello mientras gritaba las palabras que hacían tambalearse a las masas. Unas palabras tan sabias como ciertas, que sentía desde lo más profundo de si mismo, y que mostraban un odio profundo al cese de la libertad.

La gente cada vez vitoreaba más a Jack y le hacia preguntas. Adler estaba anonadado. Sentía que había descubierto al hombre perfecto para realizar una contrarrevolución, y que él podía impulsarle para llegar a alzarse al poder y hundir a la imposición nazi.

 

- ¡Amigos, si creéis en mi uníos a la manifestación, acabemos con la bestia que todavía no ha acabado de salir del cascaron, enviémoslo al infierno!- gritó eufórico Jack.

- ¡Uníos a nosotros, cuantos más seamos, más fuertes seremos! ¡La unión hace la fuerza! -gritó con aún más euforia Adler.

 

Jack y Adler se miraron. Esbozaron una sonrisa.


-¡Juntos podremos hacerlo!- gritó una vez más Jack

-¡Debemos hacerlo por nuestro…- Adler se disponía a acabar la frase cuando a lo lejos divisó coches de policía, habían cortado la calle y se dirigían hacia ellos, un centenar de militares le cerraban el paso por el otro lado cortado y avanzaban impasibles, con el arma cargada – ¡Corred amigos! ¡Escondeos donde podáis!

 

La manifestación cada vez era más grande.

Poco a poco se arremolinaba más y más gente al alrededor de la misma.

Los agentes que la controlaban se echaron hacia atrás esperando refuerzos.

 

-Increíble gesto, me ha encantado – le dijo un hombre de pelo largo lacio, su cara estaba muy tapada por las barbas, vio unos ojos azules, y una nariz chata en ella.- Me llamo Adler, Adler Gerghein. Gracias por unirte.

Jack comprobó que él era el impulsor de la manifestación.

-Me uno a lo que creo que es lo correcto. – contestó Jack.

Adler le regaló una sonrisa de complicidad.

-¿Cómo te llamas?-preguntó

-Jack, Jack Hanjalm.

-Jack, en unos segundos, minutos,…vendrá la policía a disolver la manifestación, hay que tener cuidado. ¿Tienes donde escapar?

-No- contestó Jack

-A dos calles de aquí hay una casa vacía que usamos como refugio unos cuantos de los que estamos aquí. Es de fachada blanca con un banco debajo de la misma. Sabrás distinguirla porque en el tercer piso tiene una ventana con forma de rombo, solo tienes que golpear a la puerta y nuestro amigo te abrirá.

-¿Cómo se llama tu amigo?-preguntó Jack

-Herbert – contestó Adler- hemos enviado a uno de nosotros a la casa para ver si aún no se le han llevado los nazis. Los turcos son los primeros en sufrir la dictadura.- explicó.

-Bien.

-Otra cosa, ponte esto, te lo pedirá Herbert para entrar en su casa.- Adler depositó en la mano de Jack una especie de pegatina.- colócatela en el brazo derecho. Es nuestro símbolo. Jack observó la pegatina y se quedó de piedra. Era el símbolo de su sueño.

La pegatina estaba formada por el martillo y la hoz cruzados con una especie de dragón por detrás. Era el símbolo del fénix.

-¿Qué simboliza esto?- preguntó Jack a Adler

-Simboliza la unión de la libertad y una nueva forma social, sin dictadura de proletariado, todo manejado directamente desde las pequeñas uniones de gente y la unión de todas las mentes humanas transformada en un nuevo sistema de vida.

6

Jack se fijaba en la gente que iba a la manifestación. Muchos de los que iban parecían no tener otra opción, en cambio, otros parecían apoyar el régimen hasta un punto extremo.

Estaba a dos calles de la plaza de Stephansplatz, cuando de repente, vio a un hombre aparecer por detrás con vestimenta contraria al régimen.

En un momento, unas 400-500 personas se le unieron para formar una manifestación intentando concienciar a la gente en contra de Wischher.

Mucha gente les miraba con tristeza, pensando que ellos también deberían estar apoyándoles, pero sabían que no podían.

Otros tantos les miraron con repulsa y avisaron a las autoridades.

En la manifestación se veía claramente que existía un líder que gritaba fervorosamente a la gente para que se unieran.

Por increíble que pareciera, tenia un gran don como orador, ya que en varios segundos se unió una multitud, y en cosa de 2 minutos eran más de 1000 personas los que se estaban manifestando, más otros tantos observándoles desde el otro lado de la calle.

Entre ellos estaba Jack, que dudaba en unirse a la manifestación o en quedarse en ese lado.

Era evidente que Jack estaba en contra de Wischher, pero en esos momentos, en la situación en la que se encontraba, y el no conocer a las personas que se mostraban en contra del dictador le hicieron dudar bastante.

En un arrebato, se quitó la camiseta de Wischher que acababa de adquirir, y se puso en medio de la calle junto al resto.

De repente, observó como muchas personas al divisar su gesto de repulsa se habían unido a él…

5

Elisa estaba asustada. Tras el incidente ocurrido en Linz, decidió volver a Viena. Allí tenía familiares algo lejanos: primos, tías, tíos.…

Intentó ir a pedir ayuda a su tío Herbert, pero se encontró con que los soldados de Wischher se le habían llevado. Él y toda su familia probablemente habrían sido ejecutados por el mero hecho de ser turcos.

La xenofobia comenzaba a surgir en medio del marco político.

Elisa había decidido instalarse en la casa de su tío. Debía estar alerta. Era probable que algún soldado intentase entrar tarde o temprano, pero hasta el momento nada había ocurrido.

Además, ella no necesitaba salir al exterior para nada, ya que su tío y su familia, tenían una gran cantidad de reservas de comida.

Ese mismo día, a dos manzanas de la casa, Wischher daba su primer discurso en el poder.

La plaza de Stephansplatz podía verse desde las ventanas del 15º piso donde vivía su tío Herbert.

Desde allí, Elisa, veía una gran multitud.

Elisa pensaba en Jack en cada segundo. Cada vez estaba más preocupada por él. Necesitaba saber lo que le había ocurrido, incluso si hubiera sido la muerte. Pensó en dirigirse de vuelta a Wels, pero creyó que sería una idiotez.

De repente, alguien llamó a su puerta.

 

 

Jack, estaba manchado de sangre. Realmente no tenía manchas que se apreciaran a simple vista, pero las mangas de su camiseta y la parte por detrás de su camiseta estaban ligeramente manchadas.

Jack compró una camiseta de manga corta con un dibujo de un emoticono en medio.

Se la colocó, y se dispuso a preguntar al tendero hacia donde iba la gente.

 

-Pero hombre señor, ¿me está diciendo que no se ha enterado de que hoy el canciller Wischher da su primer discurso en el poder en la plaza de Stephansplatz?- preguntó el tendero incrédulo.

-No lo había oído, no – Jack no sabía que contestarle…

-Mire, a mi la política me importa un pepino, pero a dos puestos de aquí, un tendero vende camisetas en apoyo a Wischher, Heidenburg, todo lo que se refiere a lo nazi…Debería comprar una, aunque solo sea por aparentar, todo el mundo lo hace. – Sugirió el tendero.

Jack asintió. Se dio cuenta a la vez de que no sabía donde estaba Elisa, y lo más grave de todo, no podía preguntar por ella a nadie, ya que él estaba buscado por la policía, o peor aún, por unos esbirros del gobierno.

Compró una camiseta de con una clara propaganda que apoyaba el régimen.

En la parte superior del torso se podía leer: “Un líder, una senda, un camino, Wischher.”

Buscó un autobús en dirección a Viena, donde seguramente se encontraba Elisa, ya que allí tenía familiares como su tío Herbert. Increiblemente consiguió llegar sin ningún problema con esa indumentaria. El discurso de Wischher sería en breves horas

4

El hombre de negro de la nariz prominente se acercaba más y más. Cuando Jack se quiso dar cuenta casi había abierto la puerta de la habitación.

Jack se puso en posición. Al abrir la puerta le atacó por la espalda.

El hombre de negro se resistía mucho, pero Jack le había clavado las tijeras en un lado del cuello y del otro tiraba de las pinzas hacia atrás para que el cable le ahogara.

La herida provocada por las tijeras le había hecho al hombre de negro sangrar abundantemente, y empezaba a debilitarse poco a poco.

Jack parecía controlar la situación.

De repente, el hombre de negro le golpeó en la cara y Jack cayó hacia atrás.

El golpe fue tremendo, pero el hombre no tuvo el tiempo suficiente para atrapar a Jack.

Estaba malherido.

Jack se levantó, y cogió un bisturí de la mesa con el material quirúrgico.

Hizo un movimiento brusco, y le clavó el bisturí en la yugular.

Del cuello del hombre de negro empezó a manar una gran cantidad de sangre, mientras éste entraba en convulsiones.

Jack comprendió que tenía que largarse de ahí lo más rápido posible.

Abrió la puerta de la habitación y se dirigió en busca de una salida. Vio como varios agentes que habían oído ruidos le perseguían por el pasillo.

Subió lo más rápido que le permitían las piernas por una salida de emergencia y una vez en el exterior observó a su alrededor.

 

Se encontraba en un mercado. En dicho mercado, había una gran cantidad de gente que iba hacia el centro de la ciudad.

 

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