Asustado. Abatido, hundido entre la penumbra y el terror que supone levantarse entre llamas, o al menos sentirlo…Las llamas parecían del mismo infierno.
Eran las 3:00 de la madrugada.
Desde que Jack tenía recuerdos siempre se despertaba a aquella hora misteriosamente; de repente, todo parecía ser una pesadilla, una pesadilla tan real que le destrozaba la razón.
Siempre se repetía lo mismo, constantemente, noche a noche, como si aquel mal sueño le estuviera intentando expresar algo.
Ese sueño del que es presa comienza con la apertura de los ojos de Jack, de color marrón rojizo destellantes ante todo lo que ocurre a su alrededor. Súbitamente, la penumbra de la habitación se convierte en una dantesca e increíble escena, en la cual el pavor es únicamente uno de los sentimientos que hacen un conjunto realmente aterrador.
A todo ello lo sigue un matiz rojizo en la penumbra de la estancia, como si aquel mal sueño fuera diseñado por un guionista de una película de terror, capaz de representar al demonio que vive dentro de nosotros.
Jack, hombre, de mediana edad, de aspecto afable, capaz de enternecer con su sonrisa y evadir el terror del mundo con sus ideas, se estremece desde su cama viendo ese acto que él, a veces, cree real.
La pauta es la habitación de un hotel, un hotel no precisamente sencillo, da la sensación de ser un hotel lujoso, debido a que Jack puede ver un mueble bar en la habitación, y a varios detalles que relucen en la calidad de la habitación, como un televisor de plasma colocado en frente de una mesa de cristal.
No hay duda alguna, es un hotel caro.
Jack, observa una tenebrosa luz al fondo de su habitación, y su vista alcanza la llama que invade la moqueta del pasillo de la habitación.
Rápidamente, se levanta, y observa aturdido como sus miedos le hacen eco.
El fuego invade la habitación, impasible, todo cae en las llamas, Jack parece tocar de cerca el infierno.
Un gran cúmulo de gente le grita desde el exterior de la habitación.
Jack no entiende nada, y se ve dentro de su sueño maldito incomprendido.
Cuando las llamas avanzan hacia la mesilla, un despertadorbañado en oro con números digitales comienza a marcar una misteriosa cuenta atrás.
Jack no tiene escapatoria, las llamas le van a alcanzar.
Ya con las llamas en el cuerpo, desesperado, sin salida, decide saltar al vacío.
Mientras cae, puede notar como las llamas le invaden su frágil cuerpo. En unas décimas de segundo, deduce que el mayor de sus miedos ha llegado a la meta, esta muerto.
Justo en ese momento se levanta de la cama.
Al levantarse siempre nota un sudor frío al mirar al despertador. Después de echarle un largo vistazo hasta comprobar que traspasa el minuto 3:00 y llega a las 3:01 de la madrugada, exhala un suspiro de tranquilidad.
Elisa estaba a su lado, como siempre.
“Parece ser que todo ha sido un mal sueño” – se dice a si mismo.
Comenzó a observar lentamente el cuerpo de Elisa. Era de piel rosada, tenía unos generosos senos, y un cuerpo esbelto en su conjunto. Su cara era de una tenue palidez rojiza, y sus dos ojos verdes centelleantes se abrían justo en ese momento.
-¿Otra vez? – preguntó
-Si, otra vez – respondió Jack, en un tono plausible
-No es normal, ese sueño te esta volviendo loco. Ya hemos visitado psicólogos, y todos creen lo mismo.
-No saben que responder, y deciden dar la misma explicación, alguna obsesión infantil…
-Es posible, pero esto no puede seguir así.
-¿Qué propones? – preguntó Jack con incertidumbre.
-Propongo que ese sueño no es normal.
-No creo que haya que ir donde un “sanador” o “adivino” para que deduzca algo sobre mi sueño; si es eso lo que crees que tengo que hacer, me niego, lo único que vamos a conseguir es perder dinero.
-Pero algo tendremos que probar…- dijo Elisa en tono de preocupación.- No puedes despertarte sudando a las 3:00 de la madrugada toda la vida.
Aquello parecía una queja, daba pie a pensar que a ella dicha situación la agobiaba, y Jack se dio cuenta de aquello.
-Estate tranquila- junto su cuerpo hacia ella y la besó – no me va a pasar nada por un maldito sueño.
Seguidamente se enzarzaron en su mundo de pasión y unieron sus cuerpos hacia un mismo destino, el placer.
Parece ser que el hombre, el “ser humano” no tiene otra respuesta a sus males, la más sencilla es la más efectiva, si algo malo ocurre, vamos a hacer algo bueno que sirva para el disfrute del personal, y olvidar momentáneamente lo ajeno a lo alegre.
A continuación cayeron en un profundo sueño.
Por la mañana, Jack, como cualquier persona, encendió su televisor de plasma en el salón, antes de ir a su trabajo.
El reloj marcaba las 9:37 A.M.
Jack pulsó los botones del mando para ver las noticias del canal local. Le parecía mejor enterarse de noticias relacionadas con su entorno, su ciudad, Wels -Wels, esta situada a unos 200 Km. de Viena, la capital austriaca-.
Jack observó una bandera extraña detrás del presentador.
Este se dispuso a hablar de la “noticia del día”.
“Hoy 17 de Julio de 2014 nuestro káiser, el general Wischher ha tomado el poder y es el nuevo canciller de Austria”
Al parecer, Wischher que era un ministro del antiguo gobierno, de ideas fascistas, mediante su gran poder a la hora de dar discursos extasiados a las masas, había conseguido atraer a más de 1 millón de personas en Viena en menos de una semana.
Jack y Elisa no se habían enterado, sencillamente porque habían estado de vacaciones, y nadie les había dicho nada porque la gente no le había dado demasiada importancia al hecho de que un enajenado intentará agolpar al resto con ideas radicales.
Pero al parecer sus ideas habían hecho mella en la gente.
Más de 500000 personas se habían dirigido aquella misma madrugada y habían quemado el parlamento de Viena. Wischher había encarcelado al presidente Kornel y a su familia, y se había autoproclamado canciller.
Jack, tenía que ir al centro de la ciudad, al teatro. Era un buen actor, de fama reconocida, pero tampoco despuntaba exageradamente, y le habían ofrecido trabajar en una obra sobre el réquiem de un músico. Él, por supuesto, había aceptado, ya que, a cambio, iba a recibir una jugosa cantidad de dinero.
Por otra parte, Elisa, trabajaba en una empresa de cosmética.
Elisa era delicada como ella sola. A Jack le gustaba todo lo que ella hacia, incluso cuando se ponía pesada con los cosméticos y se daba los mil y un potingues que guardaba por su rostro y su precioso cuerpo.
Tras asearse, se dirigió hacia el salón, donde estaba situado Jack, aterrorizado frente a la “caja tonta”.
-¿Qué ha ocurrido? – preguntó Elisa al ver a Jack nervioso.
-Escucha – respondió Jack
“…El káiser Wischher ha prometido hacer resurgir al Imperio Austriaco de sus cenizas, y espera el apoyo de cada uno de nosotros en esta cruzada…”
-Nadie se da cuenta, le siguen como bobos – explicó Jack a Elisa con indignación.
Jack tenía la convicción de que la gente apoyaba a Wischher debido a que prometía echar a los inmigrantes del país y así conseguir trabajo para los austriacos.
Con estas simples palabras, este militar había conseguido a la mayoría de las masas, “el hambre es lo que más vale”, se dijo Jack.
Sus ideas antimarxistas y antidemocráticas habían hecho que la toma de poder se conociese en todo el mundo y que en varios países de poco nivel económico, “varios idealistas fascistas declararan su intención de tomar el estado en alguno de ellos aprovechando la situación”, pensó Jack.
Después de varios años de crisis en toda Europa, las ideas fascistas habían vuelto a resurgir debido a los problemas de inmigración, unidos al desempleo, hambre y pobreza.
Las calles estaban agolpadas de gente, Jack comenzó a sentir miedo. Todo parecía una perfecta pesadilla diseñada en contra suya. Él era un conocido activista de izquierdas, y su mujer, Elisa, era descendiente de judíos.
Elisa dirigió una mirada hacia Jack. No necesitaron palabras, rápidamente se dirigieron a hacer la maleta y escapar a otro país europeo – “Alemania a poder ser, allí tengo a parte de mi familia”, se dijo Jack.
Jack quiso bajar a la calle para observar la opinión general.
Al hacerlo se asustó más aún de lo previsto, la gente parecía apoyar, con todo lo que suponía hacerlo, a Wischher.
Se agolpaban en torno a la plaza principal de Wels unas 50000 personas vitoreando a Wischher. La escena le provocó más nauseas que el terrible sueño que había vivido aquella noche.
Se dispuso a buscar información del exterior. Fue a su kiosco favorito, pero al llegar pudo observar como estaba cerrado. Bett, el kioskero, estaba cerca.
Se acercó a él con miedo en el rostro.
-¿Qué haces aquí? ¡Huye ya! – Le instó
Bett era también una persona reconocida de izquierdas, prosiguió:
-Te van a matar.
-Ya tengo planeada mi huida- contestó Jack
-Hazlo ya, hoy mismo, vete, ya han censurado todos los periódicos, solo hay uno, el que apoya a Wischher.
-Supongo que tú te quedarás aquí, ¿no?
Jack conocía la respuesta de Bett, pero prefería escucharle.
-Yo soy demasiado viejo para estas cosas- Jack no pensaba lo mismo, – Bett tenía 54 años y su rostro no reflejaba su vejez, aparentaba mucho menos, tenía algo de niñez deseosa en su interior.- tú eres joven, y un prodigio mental, debes huir a otro país junto a gente del partido. Desde allí debéis preparar un movimiento para derrotar este régimen.
-¿Nosotros?, ¿pero si somos un partido político que agolpa a muy poca gente en la elecciones? Se debería de movilizar el partido principal.
-No, te equivocas, el PAI – Partido Austriaco Idealista – es el único partido capaz de destruir esta macabra revolución, debe ser desde el exterior, de lo contrario irán uno por uno a por la gente del partido, y debe de ser el PAI porque es el partido con mayor número de intelectuales en cuanto a política se refiere.
Jack no estaba consiguiendo asimilar todo.
-De acuerdo, voy a ir a la sede del partido, a hablar con la gente, necesito escuchar más opiniones.
-Ten cuidado
-Lo tendré
-Adiós
-Adiós
Jack se dirigió hacia la sede del PAI. No era militante, pero era un gran activista del partido en su trasfondo, realmente no era militante porque no tenía tiempo material para serlo.
A dos manzanas del lugar, pudo ver a varios coches patrulla deteniendo a gente.
Jack se agolpaba entre la multitud y disimulaba su odio a Wischher.
Al llegar a la calle donde estaba situada la sede se aterrorizó al poder ver a varios policías registrar la zona.
Jack comprendió la situación. Tenía que largarse del país cuanto antes, y sin nadie, él solo junto a Elisa.
Un policía le vio paralizado.
-¡Ey!, usted, documentación.
Jack se quedó bloqueado, pensando en que realmente no le preguntaba a él. Se señaló mirando al policía, este le hizo un gesto de asentimiento.
Jack se dio la vuelta y comenzó a correr como nunca lo había hecho en su vida.
El policía corrió tras él, pero Jack se ocultó fácilmente entre la multitud.
En ese momento se alegró de que las masas estuvieran allí vitoreando al “káiser”.
Tras varios momentos de incertidumbre, Jack comprobó que le habían perdido la vista, y se dirigió a su hogar.
Allí pudo ver a Elisa haciendo las maletas, ella también lo había comprendido todo, se tenían que ir del país cuanto antes.
No había tiempo para mucho más. Se decidieron a ir al aeropuerto de Viena.
Cogieron lo imprescindible, dinero en metálico, algo de comida y bebida, y ciertas prendas de ropa.
Observaron que la carretera estaba atestada de coches.
“Lo que encontremos no va a ser precisamente bueno”, pensó Jack.
Al llegar a las inmediaciones del aeropuerto pudieron ver a varios militares restringiendo el paso.
Jack pudo ver como a una pareja se les llevaban mientras les daban una paliza.
Los militares fueron directamente a observar a los que iban llegando a su altura. Jack y Elisa estaban a punto de ello.
De repente una multitud enloquecida agolpó la carretera impidiendo el paso a cualquier vehiculo.
Los militares parecían estar de su parte, ya que no hacían nada por impedir ciertos altercados producidos por la masa de gente.
Es un libro-novela, que será expuesto capitulo a capitulo por el autor del mismo en el blog.
2014.El nazismo resurge en Austria. Jack, un actor conocido, y reconocido activista de izquierdas intenta huir del país, a partir de ahi surgen acontecimientos inesperados relacionados con la politica y la religion....